Galletas de jengibre navideñas
- Dulce
- Horno
Galletas de jengibre de bordes crujientes y especiadas, con un dulzor profundo a melaza que aportan el azúcar moreno y la miel. La masa reposa en la nevera y después las galletas se hornean doradas, listas para decorar o para comer solas con el té.
- Total
- 1 h 40
- Prep. 25 · Cocción 15 · Reposo 60
- Porciones
- 6
- Dificultad
- Media
Practicarás: Batir · Amasar
Instrucciones
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Calienta el horno a 175 °C y forra una bandeja de horno con papel de hornear.
~5 min
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Derrite 100 g de mantequilla en un cuenco pequeño apto para el calor dentro del horno templado durante 3 o 4 minutos, hasta que esté justo líquida. Sácala y déjala enfriar un poco para que esté tibia, no caliente.
~4 min
La mantequilla tibia se emulsiona con el huevo y el azúcar sin cuajar el huevo, mientras que si está muy caliente lo cocería y la masa quedaría grumosa.
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En un cuenco grande, bate 1 huevo con 90 g de azúcar moreno, 60 g de miel y 0,25 cucharaditas de sal hasta que quede liso. Incorpora la mantequilla derretida tibia y añade 2 cucharaditas de jengibre, 1 cucharadita de canela y 0,25 cucharaditas de clavo.
~4 min
Batir primero el huevo con el azúcar y la miel disuelve los cristales y crea una base homogénea que evita que la mantequilla se separe en gotas.
Batir Bate enérgicamente en círculos hasta que la mezcla quede lisa y sin grumos; si bates con poca fuerza, el azúcar no se disuelve y la masa queda granulosa.
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Añade 300 g de harina y mezcla con una cuchara de madera hasta obtener una masa blanda y algo pegajosa. Únela con las manos, dale forma de disco plano, envuélvela en film transparente y déjala en la nevera 60 minutos, hasta que esté lo bastante firme para estirarla.
~60 min
El reposo en frío deja que la harina se hidrate y el gluten se relaje, de modo que la masa se estira sin encogerse ni romperse.
Amasar Une la masa con las manos solo hasta que se forme una bola; amasar de más desarrolla el gluten y las galletas salen duras en vez de tiernas.
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Estira la masa fría sobre una superficie ligeramente enharinada hasta 5 mm de grosor. Corta las galletas con cortapastas y colócalas separadas 2 cm en la bandeja forrada, estirando los recortes una sola vez.
~10 min
Estirar los recortes una sola vez limita el trabajo del gluten, que si se amasa en exceso endurece las galletas al hornearlas.
La masa está lista para estirar cuando se nota firme pero aún flexible; si se agrieta por los bordes, déjala reposar 5 minutos a temperatura ambiente antes de volver a estirarla.
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Hornea de 10 a 12 minutos, hasta que los bordes estén cuajados y ligeramente dorados; el centro aún se notará blando. Déjalas en la bandeja 5 minutos y luego pásalas a una rejilla para que se enfríen del todo y se endurezcan.
~17 min
Las galletas siguen cocinándose en la bandeja caliente; sacarlas con el centro blando evita que se resequen y queden demasiado duras.
Saca las galletas del horno cuando los bordes estén justo dorados, no marrón oscuro. Se vuelven crujientes al enfriarse, así que un centro ligeramente poco hecho da un bocado tierno en lugar de un crujido duro.




