Avena con chía y frutos rojos de un día para otro
- Dulce
- Sin cocción
Avena cremosa y semillas de chía remojadas toda la noche en leche, en capas con frutos rojos jugosos descongelados y un toque de vainilla. Un desayuno frío y fácil de comer a cucharadas que preparas la noche anterior y coges directamente del frigorífico.
- Total
- 8 h 18
- Prep. 10 · Cocción 8 · Reposo 480
- Porciones
- 1
- Dificultad
- Fácil
Instrucciones
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Pon 40 g de avena, 1 cucharada de semillas de chía, 180 ml de leche, 0,25 cucharaditas de vainilla y una pizca de sal en un tarro o un bol. Remueve bien, raspando el fondo, hasta que no queden grumos secos de chía.
~4 min
Remover a fondo separa las semillas de chía, que si quedan apelmazadas forman grumos duros en lugar de espesar la mezcla de manera uniforme.
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Tapa el tarro y refrigéralo al menos 8 horas o toda la noche, hasta que la avena esté blanda y la mezcla espesa y cremosa.
~480 min
La chía absorbe líquido y libera mucílago con el tiempo, y la avena se hidrata en frío; por eso el reposo largo es lo que da la textura espesa.
La chía necesita esas 8 horas para hincharse y espesar la avena; un remojo más corto deja el tarro aguado y líquido.
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A la mañana siguiente, pon 100 g de frutos rojos congelados en un bol pequeño y déjalos a temperatura ambiente 10 minutos, hasta que se descongelen y suelten su jugo.
~10 min
Descongela los frutos rojos en el frigorífico durante la noche en un bol pequeño si los quieres listos en cuanto te despiertes.
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Remueve la mezcla de avena: debe estar lo bastante espesa como para sostener una cuchara. Si está más espesa de lo que te gusta, añade 1 o 2 cucharadas de leche.
~2 min
La avena y la chía siguen absorbiendo líquido al reposar, así que ajustar con un poco de leche devuelve la cremosidad sin diluir el sabor.
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Sirve los frutos rojos descongelados con su jugo sobre la avena y cómela fría.
~2 min




