Tortitas de limón en sartén para uno
- Dulce
- Cocina
Tortitas tiernas y densas cocinadas en la sartén y terminadas con zumo y ralladura de limón fresco. El limón las mantiene vivas y ligeras de sabor, y los huevos las hacen reconfortantemente ricas.
- Total
- 14 min
- Prep. 6 · Cocción 8
- Porciones
- 1
- Dificultad
- Fácil
Practicarás: Rallar la piel · Batir
Instrucciones
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Ralla la piel del limón en un cuenco pequeño; después córtalo por la mitad y exprime 1 cucharada de zumo en un segundo cuenco pequeño. Reserva ambos.
~3 min
Rallar la piel Ralla solo la parte amarilla de la piel, sin llegar a la parte blanca, que amarga; usa un rallador fino y movimientos cortos.
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Derrite 15 g de mantequilla en una sartén antiadherente a fuego bajo, viértela en un cuenco de mezcla y déjala enfriar 1 minuto. Deja la sartén fuera del fuego por ahora.
~1 min
La mantequilla debe enfriarse un poco para que no cuaje los huevos al batirlos y la masa quede lisa.
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Bate 2 huevos, 60 ml de leche, 1 cucharada de azúcar, la pizca de sal y la ralladura de limón con la mantequilla enfriada hasta que quede homogéneo. Añade 60 g de harina y bate solo hasta que no queden restos secos; la masa quedará espesa.
~3 min
Batir solo hasta integrar la harina evita desarrollar gluten en exceso, que dejaría las tortitas duras en vez de tiernas.
Batir Bate en círculos amplios hasta que la masa sea homogénea y sin grumos, pero detente en cuanto desaparezca la harina seca para no endurecerla.
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Calienta la sartén a fuego bajo-medio. Echa 3 porciones iguales de masa y cocina hasta que los bordes se vean cuajados y la parte de abajo esté dorada, unos 2 minutos.
~2 min
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Da la vuelta a las tortitas con una espátula y cocina hasta que estén doradas por el segundo lado y cuajadas por el centro, unos 2 minutos más.
~2 min
Cocinar a fuego bajo-medio permite que el centro cuaje antes de que la superficie se dore demasiado.
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Desliza las tortitas a un plato y rocía con la 1 cucharada de zumo de limón mientras aún están calientes. Sirve enseguida.
~1 min
Añadir el zumo al final, fuera del fuego, conserva su acidez viva y evita que el calor lo vuelva amargo.
El zumo de limón se añade después de cocinar, no en la masa, para que su viveza se mantenga intensa en lugar de amargar.




