Ensalada de pollo, apionabo y manzana con yogur al limón
- Salado
- Ligero
- Sin cocción
Una ensalada fría sin cocción: bastoncitos crujientes de apionabo y manzana, pechuga de pollo cocida desmenuzada y nueces tostadas, todo unido con un aliño brillante de yogur al limón.
- Total
- 20 min
- Prep. 20
- Porciones
- 2
- Dificultad
- Fácil
Practicarás: Juliana · Emulsionar
Instrucciones
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Desmenuzar los 250 g de pechuga de pollo cocida con dos tenedores en trozos del tamaño de un bocado y ponerlos en el bol grande.
~4 min
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Pelar los 200 g de apionabo y cortarlo en bastoncitos de unos 0,5 cm de grosor. Quitar el corazón a la manzana y cortarla en bastoncitos del mismo tamaño. Añadir ambos al bol con el pollo.
~6 min
Cortar el apionabo y la manzana en bastoncitos del mismo grosor hace que se mezclen de forma uniforme y se aliñen por igual.
Juliana Corta primero láminas de 0,5 cm y luego tiras del mismo grosor; un cuchillo afilado y cortes firmes evitan bastoncitos desiguales o machacados.
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Rallar la piel del limón en el bol pequeño, exprimirlo y añadir 2 cucharadas del zumo. Incorporar los 150 g de yogur griego, 1 cucharada de aceite de oliva, 0,5 cucharaditas de sal y 0,25 cucharaditas de pimienta negra y remover hasta que quede una mezcla lisa.
~3 min
Añadir el aceite poco a poco al yogur y remover crea una emulsión estable que hace que el aliño quede brillante y no se corte.
Emulsionar Incorpora el aceite en hilo fino mientras remueves enérgicamente; si el aliño se corta, añade una cucharada de yogur y vuelve a batir.
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Picar groseramente los 30 g de nueces y añadirlas al bol.
~2 min
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Verter el aliño de yogur al limón sobre el pollo, el apionabo, la manzana y las nueces y remover hasta que todo quede bien cubierto. Probar y añadir una pizca más de sal si el apionabo lo necesita.
~4 min
El apionabo y la manzana sueltan jugo al aliñarse, así que conviene probar y ajustar la sal justo antes de servir para que el sabor no quede aguado.
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Servir enseguida, mientras el apionabo y la manzana sigan crujientes.
~1 min
El ácido del limón frena la oxidación de la manzana y el apionabo, pero si se deja reposar pierden su textura crujiente.




